Parroquia de San Pedro Apóstol: Edificio neoclásico de finales del XVIII que sustituye al primitivo de los siglos XVI y XVII en el que había participado el maestro Juanes y su hijo Pedro de Urbieta en las obras de la cabecera, capillas y bóvedas. Parte del edificio del siglo XVI se ha aprovechado en la zona de los pies. Su original disposición se ha atribuido a Ventura Rodríguez, aunque en los libros parroquiales se confirma la participación de Santos Angel de Ochandátegui.
Tiene planta de cruz latina con amplio crucero cubierto con una bóveda de media naranja con linterna.
A los pies del templo se halla un coro alto encajado en la estructura interna de la torre que es la parte aprovechada del siglo XVI.
En el exterior la iglesia presenta muros de sillería y una pureza de volumen propia del Neoclásico, resaltándose los ábsides de los brazos del crucero y cabecera.
La portada principal tiene puerta adintelada. Por encima de ella hay una hornacina donde se aloja la figura de San Pedro sedente revestido de pontifical del siglo XVI.
La torre se levanta a los pies y tiene dos cuerpos: el inferior es del siglo XVI, mientras que el cuerpo de campanas es barroco del siglo XVIII.
Retablo Mayor: Fue proyectado por Victor Eusa y realizado en 1930 por Arrieta, según modelos neoclásicos. El conjunto es majestuoso por el diseño y por el dorado. En el centro se aloja una hornacina y tallas de San Pedro, San Fermín y San Francisco Javier.
Otras obras artísticas en la Iglesia: Conjunto de reliquias que fueron traídas de Santa María de Nájera en 1606. Tallas de la Virgen del Rosario, Santa Bárbara, San Andrés y otros santos, todos ellos con sus reliquias cuya abundancia en la iglesia de Mañeru llama poderosamente la atención.
Se encuentra también en la iglesia la talla de un Crucificado salido del taller de Bernabé Imberto, así como las de Santa Bárbara y la Virgen del Rosario. Destacan, así mismo, los retablos de la Virgen del Rosario y Santa Catalina de estilo romanista del siglo XVI realizados por Bernabé Imberto.
En el coro de la parroquia existe un órgano de finales del siglo XIX, realizado por los hermanos Roqués de Zaragoza que presenta una tubería de gran calidad y que fue restaurado en 1982.
Características
Parroquia de San Pedro Apóstol: Edificio neoclásico de finales del XVIII que sustituye al primitivo de los siglos XVI y XVII en el que había participado el maestro Juanes y su hijo Pedro de Urbieta en las obras de la cabecera, capillas y bóvedas. Parte del edificio del siglo XVI se ha aprovechado en la zona de los pies. Su original disposición se ha atribuido a Ventura Rodríguez, aunque en los libros parroquiales se confirma la participación de Santos Angel de Ochandátegui.
Tiene planta de cruz latina con amplio crucero cubierto con una bóveda de media naranja con linterna.
A los pies del templo se halla un coro alto encajado en la estructura interna de la torre que es la parte aprovechada del siglo XVI.
En el exterior la iglesia presenta muros de sillería y una pureza de volumen propia del Neoclásico, resaltándose los ábsides de los brazos del crucero y cabecera.
La portada principal tiene puerta adintelada. Por encima de ella hay una hornacina donde se aloja la figura de San Pedro sedente revestido de pontifical del siglo XVI.
La torre se levanta a los pies y tiene dos cuerpos: el inferior es del siglo XVI, mientras que el cuerpo de campanas es barroco del siglo XVIII.
Retablo Mayor: Fue proyectado por Victor Eusa y realizado en 1930 por Arrieta, según modelos neoclásicos. El conjunto es majestuoso por el diseño y por el dorado. En el centro se aloja una hornacina y tallas de San Pedro, San Fermín y San Francisco Javier.
Otras obras artísticas en la Iglesia: Conjunto de reliquias que fueron traídas de Santa María de Nájera en 1606. Tallas de la Virgen del Rosario, Santa Bárbara, San Andrés y otros santos, todos ellos con sus reliquias cuya abundancia en la iglesia de Mañeru llama poderosamente la atención.
Se encuentra también en la iglesia la talla de un Crucificado salido del taller de Bernabé Imberto, así como las de Santa Bárbara y la Virgen del Rosario. Destacan, así mismo, los retablos de la Virgen del Rosario y Santa Catalina de estilo romanista del siglo XVI realizados por Bernabé Imberto.
En el coro de la parroquia existe un órgano de finales del siglo XIX, realizado por los hermanos Roqués de Zaragoza que presenta una tubería de gran calidad y que fue restaurado en 1982.



